Fuente: Seivane.es
A la muerte de Isaac Diaz Pardo a principios de año se une hoy el fallecimiento de Xose Manuel Seivane, cada uno en su ámbito pero los dos grandes de la cultura y tradiciones gallegas.
Xose Manuel Seivane, el stradivarius de la gaita, precursor de una de las sagas más importantes de gaiteros y obradores de Galicia nos dejó en Cambre (Coruña) a los 90 años de edad. D.E.P
Xosé Manuel Seivane Rivas nació en el año 1921 en la parroquia de Fonmiñá, ayuntamiento de A Pastoriza, provincia de Lugo. Construyó su primera gaita en 1939, en un pequeño taller de este lugar de la comarca de A Terra Chá, creando así el primer sello “Seivane”. Aunque ya eragaiteiro y clarinetista, cumplía así su sueño infantil de hacerse su propio instrumento.
Su padre Francisco, un gran ebanista, y su madre Estrella, dotada de un maravilloso oído musical, le aportaron unas bases muy sólidas para desarrollar toda su capacidad artesanal. De su padre heredó la técnica, herramientas y las maderas y de su madre la sensibilidad musical, especialmente en lo que se refiere a la afinación y entonación. De ella recibió también las melodías degaiteiros que ya habían desaparecido, como Curuxeiras, nacido en Pastoriza.
Cumpliendo su servicio militar en Pontevedra, entra en contacto con el artesano Antón Represas “O Marreco”, con el que comparte experiencias y conocimientos ayudándole a construir varias gaitas para el ejército.
Era el comienzo de un camino difícil pues, en plena guerra civil, las necesidades del momento no pasaban por comprar algo que sólo aportaba satisfacciones. En aquella época, las gaitas eran construidas por los ebanistas-torneros, y los gaiteiros las afinaban y hacían sus propias palletas. Muy pocas eran las personas reunían la doble condición de constructor de gaitas y gaiteiro; una de ellas fue, sin duda, Xosé Manuel.
Consiguió, de esta manera, reunir las condiciones necesarias para desarrollar la técnica constructiva desde un profundo sentimiento musical. Sus expectativas se vieron cumplidas y, años más tarde, se casa y se establece en Ribeira de Piquín (Lugo). En un primer momento, abastece únicamente a los gaiteiros de su entorno, pero pronto ensanchará más y más su campo de acción hasta sobrepasar los límites del Estado y convertir el Obradoiro en lugar de peregrinación de gaiteiros y amantes de la música tradicional de Galicia.

















